EL ROMANTICISMO INGLÉS (No despiertes a la serpiente si no sabe el camino a seguir)
Viajero frente a un mar de nubes, de C.D. Friedrich (1818)
Vamos a ver Remando al viento, película de 1988 de Gonzalo Suárez, ganadora de 6 Goyas. Fue uno de los primeros papeles protagonistas de Hugh Grant.
Sus protagonistas son Lord Byron, Mary Shelley y Percy B. Shelley. Estos tres personajes, junto con Polidori, deciden escribir una historia de terror. Como resultado de esta apuesta, Mary Shelley escribió Frankenstein.
Se basó en su propia vida y de ella sacó al mítico personaje. Es su
mismo reflejo con sus mismas inquietudes.
El Romanticismo es la lucha del hombre contra la sociedad opresora surgida de la Revolución Industrial, coincidiendo con el liberalismo naciente, fruto de las ideas ilustradas que la invasión napoleónica extendió por toda Europa.
Los Pensamientos nocturnos de E. Young (poeta cementérico como E. Carrere en España y Ugo Foscolo en Italia), las Canciones de la inocencia y de la experiencia de W. Blake y las Baladas de Coleridge, amasaron el prerromanticismo que produjo a los tres grandes poetas del Romanticismo inglés: Lord Byron, P.B. Shelley y J. Keats.
Aquí tenéis algunos poemas de estos autores:
La noche, de E. Young
Cuando llega la noche misteriosa,
Todo se calla, todo se adormece;
Ante la vista, todo
Se borra y desparece;
Toda voz se desmaya
En un rumor incierto;
Toda la creación es un desierto,
Y la naturaleza
Hace una pausa y a soñar empieza,
Cual si el mundo variase de camino,
¡Dando, mientras reposa,
Del instante supremo de su muerta
Una idea espantosa!
Entonces en su lúgubre morada
Dice el triste al Destino: “Si todo duerme, deja
Que descansen las penas en mi pecho;
¡Deja que el sueño llegue
A cerrar las cortinas de mi lecho!
Si a quien sonríe alegre la Fortuna
Dulce te brindas y gozoso vienes,
¿Por qué no das tu paz a los que lloran
¡Oh sueño! sus desdenes
¡Tú suspendes la orgía y los amores
Del rico, que maldice de tu encanto!
¡Oh sueño, ven! ¡Derrama tus favores
En los ojos bañados por el llanto!...”
El niño negro, de W. Blake
Mi madre alumbróme en el yermo sur,
Y yo nací negro, mas oh, mi alma es blanca.
Blanco como un ángel es el niño inglés:
Pero yo soy negro, cual de luz privado.
Mi madre educóme debajo de un árbol,
Y sentados antes del calor del día,
Me puso en su falda, después me dio un beso,
E indicando al este, empezó a decir:
“Mira el sol naciente: allí Dios habita,
Y brinda su luz, su calor obsequia;
Y hombres, bestias, árboles y flores reciben
Solaz en el alba, ventura en la tarde.
Y nos da en la tierra un exiguo tiempo
para que aprendamos a sobrellevar del amor los rayos;
Y estos cuerpos negros, y este ardiente rostro,
Son sólo una nube, cual bosque sombrío.
Cuando nuestras almas el calor resistan,
La nube se irá, oiremos su voz:
“Salid de la fronda, mis hijos amados,
Y en torno a mi tienda gozad cual corderos”.
Así habló mi madre, después me besó,
Y así yo le digo al pequeño inglés:
Cuando ambos de negra y alba nube libres,
En torno a la tienda de Dios retocemos,
Del sol guardarelo hasta que al fin pueda
Feliz reclinarse sobre nuestro padre;
Después tocaré su pelo de plata,
Seré como él y ha de amarme entonces.
No volveremos a vagar, de J. Byron
No volveremos a vagar
Así es, no volveremos a vagar
Tan tarde en la noche, Aunque el corazón siga amando Y la
luna conserve el mismo brillo.
Pues así como la espada gasta su vaina, Y el alma consume el
pecho,
Asimismo el corazón debe detenerse a respirar, E incluso el amor
debe descansar.
Aunque la noche fue hecha para amar, Y los días vuelven
demasiado pronto,
Aún así no volveremos a vagar A la luz de la luna.
Filosofía del amor, de P.B. Shelley
Las fuentes se unen con el río y los ríos con el Océano. Los
vientos celestes se mezclan por siempre con calma emoción. Nada es
singular en el mundo: todo por una ley divina se encuentra y funde
en un espíritu. ¿Por qué no el mío con el tuyo?
Las montañas besan el Cielo, las olas se engarzan una a otra.
¿Qué flor sería perdonada si menospreciase a su hermano? La luz
del sol ciñe a la tierra y la luna besa a los mares: ¿para qué
esta dulce tarea si luego tú ya no me besas?
La película está basada en el relato de Mary, siguiendo con bastante fidelidad la errática, extravagante y suicida existencia de sus protagonistas.
ACTIVIDADES: (Entrega Jueves 29/09/16)
1.- Después de ver la película, elabora una presentación (en Power-point, Prezi o Drive) con los siguientes puntos:
1.a. Las principales semejanzas entre la vida real de Byron, Mary y P. Shelley, y la que se recrea en la película.
1.b. Un pequeño comentario personal sobre el significado de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo.
1.c. Los diálogos de la película son muy buenos. Elige de entre cinco a diez frases que te parezcan dignas de comentario, indica quién las dice en cada caso y expresa tu opinión sobre ellas.
APÉNDICE(De mujeres y escritores de Huelva)
La mejor cosa del mundo. The Best Thing in the World, Elizabeth Barrett Browning (1806-1861)
¿Cuál es la mejor cosa del mundo?
Las rosas de junio perladas por el rocío de mayo;
El dulce viento del sur diciendo que no lloverá;
La Verdad, con los amigos despojada de crueldad;
La Belleza, no envanecida hasta agotar su orgullo;
El Amor, cuando somos amados de nuevo.
¿Cuál es la mejor cosa del mundo?
Algo fuera de él, pienso.
¿Cómo te amo?, déjame contar las formas,
Sonetos de la Portuguesa,Elizabeth Barrett Browning (1806-1861)
¿Cómo te amo?, déjame contar las formas,
te amo hasta la profundidad y la extensión y altura que puede alcanzar mi alma, cuando busca a ciegas los límites del ser y de la gracia ideal.
Te amo hasta el nivel más habitual, de silenciosa necesidad, a la luz del sol y el candelabro. Te amo con la libertad con que se opone el hombre a la injusticia; Te amo con la pureza de quien desdeña los elogios.
Te amo con pasión exacerbada por mis viejas penas, y con la fe inocente de mi infancia. Te amo con el amor que me pareció haber perdido
cuando deje de creer en los santos - ¡Te amo con el aliento, sonrisas, lágrimas, de mi vida entera! - Y si Dios lo quisiera, te amaré aún mejor después de la muerte.
DEL POSROMATICISMO AL SIMBOLISMO (A modo de breve introducción a Baudelaire)
EL PARNASIANISMO BUSCA UNA BELLEZA INTEMPORAL, CLÁSICA, ESCULTÓRICA. NACIMIENTO DE VENUS, POR BOUGUEREAU
Frente a concepciones utilitaristas,
educativas, didácticas del arte se levanta la voz del más joven
representante de la generación romántica, Théophile de Gautier, el organizador y capitán de la hueste romántica en el estreno de Hernani, que lanzará la consigna en la que se resume el ideal del nuevo ciclo poético que ahora se abre: L´art pour l´art (El arte para el arte), una reivindicación de la total autonomía e inutilidad de la creación estética:
"A los utilitarios, utopistas,
economistas, saint-simonistas y otros que pregunten (al poeta) con qué
riman sus versos, él responderá: el primer verso rima con el segundo,
cuando la rima no es mala, y así sucesivamente.
- ¿Para qué sirve?
- Sirve para ser bello. ¿No es
bastante? Como las flores, como los perfumes como los pájaros, como todo
lo que el hombre no ha podido depravar con su uso. En general, desde
que una cosa se vuelve útil, deja de ser bella."
(T. Gautier)
Gautier rechaza la poesía como vehículo
de ideas, ya sean conservadoras o progresistas, a diferencia de Hugo,
por ejemplo, que consideraba la poesía como un instrumento al servicio
de la idea de Progreso de la Humanidad (recordad a Gabriel Celaya, "La poesía es un arma cargada de futuro").
Gautier se niega a involucrar el arte en el debate político o social y
propugnaba un aristocrático apartamiento de la cotidianidad, simbolizado
en la famosa metáfora de la "torre de marfil", espacio de aislamiento, de superioridad y de belleza, en que el artista, desdeñoso con el mundo y sus valores, se recluye.
Junto al rechazo de la "utilidad",
la poética de Gautier revisa y critica duramente alguna de las
propuestas románticas, sobre todo el exceso sentimental y subjetivo;
defiende, por el contrario, la idea de serenidad, de distanciamiento, de
"impasibilidad"; el poema no es confesión, sentimientos o arrebatos de
un yo que trasluce siempre en sus versos, y que no tiene como resultado
sino una forma degradada de arte, sino, fundamentalmente, un objeto bien
hecho, no a partir de una ciega y caprichosa inspiración, sino de la
inteligencia y la técnica.
Esta idea del poeta como "artesano", una de la más fecundas de la poesía moderna, resuena en la obra de Baudelaire, Mallarmé, Pound o, en España, en autores como Juan Ramón Jiménez o Jorge Guilén, entre otros.
En el siguiente vídeo se recorre la vida de Baudelaire y las principales líneas poéticas del padre del Simbolismo.
LAS FLORES DEL MAL, de Charles Baudelaire
CORRESPONDENCIAS
La natura es un templo donde vivos pilares
dejan salir a veces sus confusas palabras;
por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos
que lo observan atentos con familiar mirada.
Como muy largos ecos de lejos confundidos
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche, como la claridad,
perfumes y colores y sones se responden.
Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
dulces como el oboe, verdes como praderas,
y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes,
que la expansión poseen de cosas infinitas,
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes del alma y los sentidos.
1. LA DESTRUCCIÓN de Charles Baudelaire Nota: Poema número 109 de Las flores del mal (edición de 1861).
Incesante a mi vera se agita el Demonio;
Flota alrededor mío como un aire impalpable;
Lo aspiro y lo siento que quema mis pulmones
Y los llena de un deseo eterno y culpable.
A veces toma, sabiendo mi gran amor al Arte,
La forma de la más seductora de las mujeres,
Y, bajo especiosos pretextos de tedio,
Habitúa mis labios a filtros infames.
Me conduce así, lejos de la mirada de Dios,
Jadeante y destrozado por la fatiga, en medio
De las llanuras del Hastío, profundas y desiertas,
Y despliega ante mis ojos llenos de confusión
Vestimentas mancilladas, heridas abiertas,
¡Y el aparejo sangriento de la Destrucción!
2.UNA MÁRTIR (Dibujo de un maestro desconocido) de Charles Baudelaire Nota: Poema número 110 de Las flores del mal (edición de 1861).
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En medio de los frascos, de las telas recamadas
Y de los muebles voluptuosos,
Mármoles, cuadros, ropas perfumadas
Se arrastran en pliegues suntuosos,
En una alcoba tibia donde, como en un invernáculo,
El aire es peligroso y fatal,
Donde los ramilletes moribundos en sus féretros de vidrio
Exhalan su suspiro final,
Un cadáver sin cabeza derrama, cual un río,
Sobre la almohada desalterada
Una sangre roja y vivida con la que la tela se abreva
Con la avidez de un prado.
Semejante a las visiones pálidas que engendran la sombra
Y que nos encadenan los ojos,
La cabeza, con el montón de sus crines oscuras
Y de sus joyas preciosas,
Sobre el velador, como una ranúncula,
Reposa; y, vacía de pensamientos,
Una mirada vaga y pálida como un crepúsculo
Se escapa de sus ojos revulsivos.
Sobre el lecho, el tronco desnudo sin escrúpulos exhibe
En el más completo abandono
El secreto esplendor y la belleza fatal
De que la natura le hizo don;
Una media rosada, bordada de oro, en la pierna,
Como un recuerdo ha quedado;
La liga, cual un ojo secreto que fulgura,
Clava una mirada diamantina.
El singular aspecto de esta soledad
Y de un gran retrato lánguido,
Con ojos provocadores como su actitud,
Revela un amor tenebroso,
Un júbilo culpable y festejos extraños
Llenos de besos infernales,
Con los que se regocija el enjambre de ángeles malos
Flotando en los pliegues de los cortinados;
Y empero, al contemplar la delgadez elegante
Del hombro de contorno anguloso,
La cadera un poco puntiaguda y la cintura airosa
Cual un reptil irritado,
¡Ella es aún muy joven! —Su alma exasperada
Y sus sentimientos por el hastío mordidos,
¿Estuvieron entreabiertos a la jauría alterada
Los deseos errantes y perdidos?
El hombre vengativo, viviente, que tú no has podido,
Malgrado tanto amor, saciar,
¿Colmó sobre tu carne inerte y complaciente
La inmensidad de su deseo?
¡Responde, cadáver impuro! y por tus trenzas rígidas
Levantándote con un brazo febriciente,
Dime, cabeza horrenda, sobre tus dientes fríos,
¿No estampó él su suprema despedida?
—Lejos del mundo burlón, lejos de la multitud impura,
Lejos de los magistrados curiosos,
Duerme en paz, duerme en paz, extraña criatura,
En tu tumba misteriosa;
Tu esposo corre por el mundo y tu forma inmortal
Vela cerca suyo cuando él duerme;
Tanto como tú sin duda él te será fiel
Y constante hasta la muerte.
3.MUJERES CONDENADAS de Charles Baudelaire Nota: Poema número 111 de Las flores del mal (edición de 1861).
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Como bestias meditabundas sobre la arena tumbadas,
Ellas vuelven sus miradas hacia el horizonte del mar,
Y sus pies se buscan y sus manos entrelazadas
Tienen suaves languideces y escalofríos amargos.
Las unas, corazones gustosos de las largas confidencias,
En el fondo de bosquecillos donde brotan los arroyos,
Van deletreando el amor de tímidas infancias
Y cincelan la corteza verde de los tiernos arbustos;
Otras, cual religiosas, caminan lentas y graves,
A través de las rocas llenas de apariciones,
Donde San Antonio ha visto surgir como de las lavas
Los pechos desnudos y purpúreos de sus tentaciones;
Las hay, a la lumbre de resinas crepitantes,
Que en la cavidad muda de los viejos antros paganos
Te apelan en auxilio de sus fiebres aullantes,
¡Oh, Baco, adormecedor de remordimientos pasados!
Y otras hay, cuya garganta gusta de los escapularios,
Que, barruntando una fusta bajo sus largas vestimentas,
Mezclan, en el bosque sombrío y las noches solitarias,
La espuma del placer con las lágrimas de los tormentos.
¡Oh vírgenes, oh demonios, oh monstruos, oh mártires,
De la realidad, grandes espíritus desdeñosos,
Buscadoras del infinito, devotas y sátiras,
Ora llenas de gritos, ora llenas de lágrimas,
Vosotras que hasta vuestro infierno mi alma ha perseguido,
Pobres hermanas mías, yo os amo tanto como os compadezco,
Por vuestros tristes dolores, vuestra sed insaciable,
¡Y las urnas de amor del que vuestros corazones desbordan!
4. LAS DOS BUENAS HERMANAS. de Charles Baudelaire Nota: Poema número 112 de Las flores del mal (edición de 1861).
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La Licencia y la Muerte son dos gentiles rameras,
Pródigas de besos y ricas en salud,
Cuyo vientre siempre virgen y cubierto de andrajos
En la incesante labor jamás ha procreado.
Al poeta siniestro, enemigo de las familias,
Favorito del infierno, cortesano mal rentado,
Tumbas y lupanares muestran bajo sus atractivos
Un lecho que el remordimiento jamás ha frecuentado
Y la tumba y la alcoba, en blasfemias fecundas
Nos ofrendan, vez a vez, como dos buenas hermanas,
Terribles placeres y horrendas dulzuras.
¿Cuándo quieres enterrarme, Licencia, la de los brazos inmundos?
¡Oh, Muerte! ¿Cuándo vendrás, su rival en atractivos,
Para mezclar sus mirtos infectos con tus negros cipreses?
5.LA FUENTE DE SANGRE de Charles Baudelaire Nota: Poema número 113 de Las flores del mal (edición de 1861).
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Me parece a veces que mi sangre corre a raudales,
Cual una fuente con rítmicos sollozos.
La escucho bien que corre con un prolongado murmullo,
Pero, me palpo en vano para encontrar la herida.
A través de la ciudad, como en un campo cercado,
Se marcha, transformando los adoquines en islotes,
Saciando la sed de cada criatura,
Y en todas partes colorando de rojo la natura.
He implorado frecuentemente a los vinos capitosos
Adormecieran sólo un día el terror que me consume;
¡Qué el vino hace ver más claro y afina más el oído!
He buscado en el amor un sueño olvidadizo;
Mas el amor no es para mí sino un colchón de agujas
¡Hecho para dar de beber a esas crueles mujeres!
6. ALEGORÍA de Charles Baudelaire Nota: Poema número 114 de Las flores del mal (edición de 1861).
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Es una mujer hermosa y de rica prestancia,
Que deja en el vino arrastrar su cabellera.
Las zarpas del amor, los venenos del garito,
Todo se desliza y embota en el granito de su piel.
Ella se ríe de la Muerte y burla del Libertinaje,
Esos monstruos cuya mano, que siempre araña y rasga,
En sus juegos dañinos y, sin embargo, respetada
De su cuerpo firme y erecto la ruda majestad.
Camina como diosa y reposa cual sultana;
Pone en el placer la fe mahometana,
Y con sus brazos abiertos, que abarcan sus pechos,
Atrae las miradas de los seres humanos.
Ella cree, ella sabe, esta virgen infecunda,
Y, por consiguiente, necesaria para la marcha del mundo,
Que la belleza del cuerpo es un sublime don
Que de toda infamia arranca el perdón.
Ignora el Infierno tanto como el Purgatorio,
Y cuando la hora llegue de entrar en la Noche negra,
Ella mirará el rostro de la Muerte,
Como a un recién nacido, —sin odio y sin remordimiento.
7. El CUPIDO Y EL CRÁNEO. (Vieja viñeta) de Charles Baudelaire Nota: Poema número 117 de Las flores del mal (edición de 1861).
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Cupido está sentado sobre el cráneo
De la Humanidad,
Y sobre este trono el profano,
Con risa desvergonzada,
Sopla alegremente burbujas redondas
Que suben en el aire,
Como para alcanzar los mundos
En el fondo del éter.
El globo luminoso y frágil
Toma un gran impulso,
Estalla y escupe su alma sutil
Como un sueño dorado.
Escucho al cráneo, en cada burbuja
Rogar y gemir:
—”Este juego feroz y ridículo,
¿Cuándo debe concluir?
Porque lo que tu boca cruel
Desparrama en el aire,
Monstruo asesino, es mi cerebro,
¡Mi sangre y mi carne!”
STEPHAN MALLARMÉ (1842-1898)
El hijo pródigo
[Poema - Texto completo.]
Stéphan Mallarmé
I
En aquellas en quienes el amor es una naranja seca
Que preserva un viejo perfume sin el néctar bermejo,
Busqué el Infinito que hace pecar al hombre
Y sólo hallé un Abismo enemigo del sueño.
−¡El Infinito; sueño altivo que mece en su oleaje
Los árboles y los corazones como arena fina!
−Un Abismo, erizado de zarzas ásperas, donde rueda
Un fétido torrente de afeites mezclados con vino!
II
Oh, la mística, oh la sangrante, oh la enamorada,
Loca de aromas de cirio y de incienso, que no supiste
Qué Demonio te retorcía el atardecer en que, doliente,
Puliste un cuadro del Sagrado Corazón de Jesús.
Tus rodillas endurecidas por las oraciones ensoñadoras,
Beso, y tus pies también que calmarían el mar.
Quiero hundir mi cabeza en tus muslos nerviosos
Y llorar mi error bajo tu cilicio amargo:
Allí, santa mía, embriagado por perfumes extáticos,
Olvidando el negro Abismo y el Infinito amado,
Luego de haber cantado muy quedo largos cánticos
Adormeceré mi mal sobre tu fresca carne.
Una negra
[Poema - Texto completo.]
Stéphan Mallarmé
Una negra por el demonio sacudida
Quiso en un niño triste gustar de nuevos frutos
Y criminales bajo su veste agujereada.
Esta voraz prepara sus trabajos astutos;
Con su vientre compara los airosos pezones
Y allá donde la mano no consigue ascender
Eleva el golpeteo sordo de sus tacones
Como una rara lengua torpe para el placer.
Contra la desnudez miedosa de gacela
Que tiembla, sobre el dorso, como un gran elefante
Enajenada aguarda y se admira y encela
Y ríe con sus dientes ingenuos al infante.
Y entre sus piernas donde su victima se acuesta,
Bajo la crin la negra piel abierta al azar,
La extraña boca su paladar manifiesta
Pálido y rosa como un caracol de mar.
Un golpe de dados jamás abolirá el azar
Nunca
Aunque Lanzada En Circunstancias
Eternas Desde el fondo de un Naufragio
Ya sea que el Abismo blanqueado
quieto furioso
bajo una inclinación
plana desesperadamente
de ala
la suya vuelta a caer de antemano por una dificultad para enderezar el vuelo
y cubriendo los brotes
cortando al ras los saltos
muy en el interior resume
la sombra hundida en la profundidad por esa vela alternativa
hasta adaptar
a la envergadura
su boquiabierta profundidad en tanto que el casco
de un navío
inclinado hacia una o otra borda
EL PATRÓN fuera de antiguos cálculos
en que la maniobra con la edad olvidada
surgido
infiriendo antaño empuñaba la barra
de esta conflagración a sus pies
del horizonte unánime
que se prepara
se agita y mezcla
en el puño que lo apretaría
como se amenaza a un destino y los vientos
el único Número que no puede ser otro
Espíritu
para lanzarlo
en la tempestad
replegar su división y pasar orgulloso
vacila
cadáver por el brazo separado del secreto que detenta
antes
que jugar
como maníaco canoso
la partida
en nombre de las olas
una invada al jefe
fluya como barba sumisa
naufraga eso directo del hombre
sin nave
en cualquier
sitio vana
ancestralmente para no abrir la mano
crispada
más allá de la inútil cabeza
legado en la desaparición
al alguien
ambiguo
el ulterior demonio inmemorial
habiendo
de comarcas nulas
inducido
al viejo hacia esa conjunción suprema con la probabilidad
aquél
su sombra pueril
acariciada y pulida y devuelta y lavada
suavizada por la ola y sustraída
a los duros huesos perdidos entre las tablas
nacido
de un retozar
con el mar por el abuelo tentando o el abuelo contra el mar
una oportunidad ociosa
Esponsales
cuyo
velo de ilusión refleja su obsesión
así como el fantasma de un gesto
titubeará
encallará
locura ABOLIRÁ
COMO SI
Una insinuación simple
al silencio enroscada con ironía
o
el misterio
precipitado
aullado
en algún cercano torbellino de hilaridad y de horror
revolotea alrededor del remolino
sin alfombrarlo
ni huir
y le acuna el virgen índice
COMO SI
pluma solitaria extraviada
salvo que la encuentre o la roce una toca de medianoche
e inmovilice
en el terciopelo arrugado por una carcajada sombría
esa blancura rígida
irrisoria
en oposición al cielo
demasiado
para no marcar
exigüamente
cualquier
príncipe amargo con el escollo
se lo encasqueta como lo heroico
irresistible pero contenido
por su pequeña razón viril
fulminante
preocupado
expiatorio y púber
mudo reír
que
El lúcido y señorial copete de vértigo
en la frente invisible
centellea
luego cubre de sombra
una estatura amable tenebrosa de pie
en su torsión de sirena
el tiempo
de abofetear
con impacientes escamas últimas bifurcadas
a una roca
falsa morada
enseguida
evaporado en brumas
que impuso
un mojón al infinito
SI
nacido estelar
EXISTIERA
COMENZARA Y CESARA
SE CIFRARA
ILUMINARA
Cae
la pluma
rítmica suspensa de lo siniestro
sepultarse
en las espumas originales
no ha mucho de donde sobresaltó su delirio hasta una cima
marchita
por la neutralidad idéntica del remolino
SERÍA
de otro modo que como alucinación dispersa de agonía
brotando aunque negado y cerrado aparecido
al fin
por alguna profusión diseminada como rareza
evidencia de la suma por poco que una
peor
no
más ni menos
indiferentemente pero tanto como EL AZAR
ERA EL NÚMERO
NADA
de la memorable crisis
si no se hubiera
el acontecimiento llevado a cabo con vistas a todo resultado nulo
humano
HABRÁ TENIDO LUGAR
SINO EL LUGAR
una elevación corriente vierte la ausencia
inferior chapoteo cualquiera como para dispersar el acto vacío
abruptamente que si no
por su mentira
hubiera fundado
la perdición
en esos parajes
del baldío
en que toda realidad se disuelve
EXCEPTO
QUIZÁ
en la gran altitud
tan lejos como un sitio fusiona con más allá
fuera del interés
en cuanto a él señalado
en general
según tal oblicuidad por tal declividad
de fuegos
hacia
debe ser
el Septentrión también Norte
fría de olvido y de obsolescencia
no tanto
que no enumere
sobre alguna superficie vacante y superior
el choque sucesivo
sideralmente
de una cuenta total en formación
velando
dudando
rodando
brillando y meditando
antes de detenerse
en algún punto último que la consagre
Todo Pensamiento emite una Tirada de Dados
UNA CONSTELACIÓN.
ARTHUR RIMBAUD (1854-1891)
El barco ebrio
La galerna bendijo mi despertar marino,
más ligero que un corcho por las olas bailé
––olas que, eternas, rolan los cuerpos de sus víctimas––
¬diez noches, olvidando el faro y su ojo estúpido.
Agua verde más dulce que las manzanas ácidas
en la boca de un niño mi casco ha penetrado,
y rodales azules de vino y vomitonas
me lavó, trastocando el ancla y el timón.
Desde entonces me baño inmerso en el Poema
del Mar, infusión de astros y vía lactescente,
sorbiendo el cielo verde, por donde flota a veces,
pecio arrobado y pálido, un muerto pensativo.
Y donde, de repente, al teñir los azules,
ritmos, delirios lentos, bajo el fulgor del día,
más fuertes que el alcohol, más amplios que las liras,
fermentan los rubores amargos del amor.
Sé de cielos que estallan en rayos, sé de trombas,
resacas y corrientes; sé de noches… del Alba
exaltada como una bandada de palomas.
¡Y, a veces, yo sí he visto lo que alguien creyó ver!
He visto el sol poniente, tinto de horrores místicos,
alumbrando con lentos cuajarones violetas,
que recuerdan a actores de dramas muy antiguos,
las olas, que a lo lejos, despliegan sus latidos.
El durmiente del valle
[Poema - Texto completo.]
Arthur Rimbaud
Un hoyo de verdor, por el que canta un río
enganchando, a lo loco, por la yerba, jirones
de plata; donde el sol de la montaña altiva
brilla: una vaguada que crece en musgo y luz.
Un soldado, sin casco y con la boca abierta,
bañada por el berro fresco y azul su nuca,
duerme, tendido, bajo las nubes, en la yerba,
pálido, en su lecho, sobre el que llueve el sol.
Con sus pies entre gladios duerme y sonríe como
sonríe un niño enfermo; sin duda está soñando:
Natura, acúnalo con calor: tiene frío.
Su nariz ya no late con el olor del campo;
duerme en el sol; su mano sobre el pecho tranquilo;
con dos boquetes rojos en el lado derecho.
Vocales
[Poema - Texto completo.]
Arthur Rimbaud
A negro, E blanco, I rojo, U verde, O azul: vocales
algún día diré vuestro nacer latente:
negro corsé velludo de moscas deslumbrantes,
A, al zumbar en tomo a atroces pestilencias,
calas de umbría; E, candor de pabellones
y naves, hielo altivo, reyes blancos, ombelas
que tiemblan. I, escupida sangre, risa de ira
en labio bello, en labio ebrio de penitencia;
U, ciclos, vibraciones divinas, verdes mares,
paz de pastos sembrados de animales, de surcos
que la alquimia ha grabado en las frentes que estudian.
O, Clarín sobrehumano preñado de estridencias
extrañas y silencios que cruzan Mundos y Ángeles:
O, Omega, fulgor violeta de Sus Ojos.
Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.
Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.
Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.
Versión original en francés: Chanson d'automne
Les sanglots longs
Des violons
De l'automne
Blessent mon coeur
D'une langueur
Monotone.
Tout suffocant
Et blême, quand
Sonne l'heure,
Je me souviens
Des jours anciens
Et je pleure
Et je m'en vais
Au vent mauvais
Qui m'emporte
Deçà, delà,
Pareil à la
Feuille morte.
El hogar y la lámpara…
[Poema - Texto completo.]
Paul Verlaine
El hogar y la lámpara de resplandor pequeño;
la frente entre las manos en busca del ensueño;
y los ojos perdidos en los ojos amados;
la hora del té humeante y los libros cerrados;
el dulzor de sentir fenecer la velada,
la adorable fatiga y la espera adorada
de la sombra nupcial y el ensueño amoroso.
¡Oh! ¡Todo esto, mi ensueño lo ha perseguido ansioso,
sin descanso, a través de mil demoras vanas,
impaciente de meses, furioso de semanas!
Green
[Poema - Texto completo.]
Paul Verlaine
Te ofrezco entre racimos, verdes gajos y rosas,
mi corazón ingenuo que a tu bondad se humilla;
no quieran destrozarlo tus manos cariñosas,
tus ojos regocije mi dádiva sencilla.
en el jardín umbroso mi cuerpo fatigado
las auras matinales cubrieron de rocío;
como en la paz de un sueño se deslice a tu lado
el fugitivo instante que reposar ansío.
Cuando en mis sienes calme la divina tormenta,
reclinaré, jugando con tus bucles espesos,
sobre tu núbil seno mi frente soñolienta,
sonora con el ritmo de tus últimos besos.
Las conchas
[Poema - Texto completo.]
Paul Verlaine
Cada concha incrustada
En la gruta donde nos amamos,
Tiene su particularidad.
Una tiene la púrpura de nuestras almas,
Hurtada a la sangre de nuestros corazones,
Cuando yo ardo y tú te inflamas;
Esa otra simula tus languideces
Y tu palidez cuando, cansada,
Me reprochas mis ojos burlones;
Esa de ahí imita la gracia
De tu oreja, y aquella otra
Tu rosada nuca, corta y gruesa;
Pero una, entre todas, es la que me turba.
Mi sueño
[Poema - Texto completo.]
Paul Verlaine
Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante
de una mujer ignota que adoro y que me adora,
que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora
y que las huellas sigue de mi existencia errante.
Se vuelve transparente mi corazón sangrante
para ella, que comprende lo que mi mente añora;
ella me enjuga el llanto del alma cuando llora
y lo perdona todo con su sonrisa amante.
¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro.
¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro,
el de virgen de aquellas que adorando murieron.
Como el de las estatuas es su mirar de suave
y tienen los acordes de su voz, lenta y grave,
un eco de las voces queridas que se fueron…
Serenata
[Poema - Texto completo.]
Paul Verlaine
Como la voz de un muerto que cantara
desde el fondo de su fosa,
amante, escucha subir hasta tu retiro
mi voz agria y falsa.
Abre tu alma y tu oído al son
de mi mandolina:
para ti he hecho, para ti, esta canción
cruel y zalamera.
Cantaré tus ojos de oro y de onix
puros de toda sombra,
cantaré el Leteo de tu seno, luego el
de tus cabellos oscuros.
Como la voz de un muerto que cantara
desde el fondo de su fosa,
amante, escucha subir hasta tu retiro
mi voz agria y falsa.
Después loare mucho, como conviene,
A esta carne bendita
Cuyo perfume opulento evoco
Las noches de insomnio.
Y para acabar cantaré el beso
de tu labio rojo
y tu dulzura al martirizarme,
¡Mi ángel, mi gubia!
Abre tu alma y tu oído al son
de mi mandolina:
para ti he hecho, para ti, esta canción
cruel y zalamera.
Artículo de Juan José Millás en ELPAÍS, 26/08/2016
En fin, si
los alumnos a los que he venido dirigiéndome no están a estas alturas muy
cansados, les cuento aún un par de anécdotas personales que demuestran el grado
de real de lo que llamamos irreal. Hace años, por ejemplo, cuando me disponía a
escribir El orden alfabético, una novela que guarda mucha relación
con todo lo que he venido exponiendo hasta el momento, me acordé de un
compañero del colegio cuyo padre era el ferretero del barrio. En El
orden alfabético trato de mostrar hasta qué punto lo que imaginamos
acerca de nosotros nos constituye más que lo que nos sucede en la realidad, o
en lo que llamamos realidad. Recordé entonces que el hijo del ferretero nos
había dicho en cierta ocasión a los amigos más íntimos que la ferretería era
una tapadera bajo la que su padre ocultaba su verdadera actividad profesional,
pues por lo visto era agente de la INTERPOL.
Imagínense
cómo cambió la percepción que teníamos de aquel hombre, al que empezamos a
mirar desde entonces con un respeto casi religioso. Yo pasaba por delante de la
ferretería cuando iba o venía del colegio y siempre me asomaba para verle
enfundado en su guardapolvo gris, despachando clavos o tornillos con una naturalidad
tal que parecía que no había hecho otra cosa en la vida. Y sin embargo, detrás
de aquella apariencia se ocultaba todo un agente de la INTERPOL. Quizá en
alguna ocasión me pregunté de dónde sacaría el tiempo para interpolar, teniendo
en cuenta que no abandonaba nunca el mostrador, pero eran dudas pasajeras.
Crecí con el convencimiento de que aquel hombre era lo que nos había dicho su
hijo y cuando tuve edad de descubrir el engaño, jamás se lo eché en cara.
Pues bien,
me acordé de mi amigo, decíamos, y conseguí localizarle e invitarle a comer. Le
expliqué que me disponía a escribir un libro dedicado al peso que tiene en
nuestras vidas lo irreal, lo que se nos ocurre, y que me ayudaría mucho que me
hablara de su padre, el agente de la INTERPOL. Mi amigo dio un sorbo a su vaso
de vino y compuso un gesto nostálgico antes de comenzar a hablar.
–Yo —dijo
finalmente— he tenido dos padres, en efecto: uno real, el ferretero, y otro
irreal, el agente de la INTERPOL. Lo curioso, Juanjo, es que el más importante
para mí ha sido el irreal. De él he recibido los mejores consejos, así como las
lecciones verdaderamente importantes para enfrentarme a la existencia. Mi padre
real, como tú sabes, se pasaba la vida en la ferretería y jamás prestó mucha
atención a su familia, en parte porque era un hombre muy limitado también. El
padre irreal, en cambio, no solo llevaba una vida apasionante, sino que le
gustaba pasarme la mano por encima del hombro, o eso imaginaba yo, y contarme
experiencias inventadas por mí que constituyeron el espejo gracias al cual
crecí y me hice un hombre.
A medida que
mi amigo hablaba de su padre irreal, que paradójicamente era el verdadero, él
mismo se quedaba asombrado del peso que tienen en la existencia las cosas que
no existen. Ya en los postres me dijo que su padre real había fallecido el año
anterior y que un día, cuando se encontraba muy enfermo, pensó que el ferretero
no podía morir sin saber que había sido también un agente de la INTERPOL, de
modo que se lo dijo. Le dijo: Papá, tú no has sido para mí un ferretero, sino
un agente de la INTERPOL. Por lo visto, su padre se quedó mirándole con
extrañeza durante unos segundos y al final dijo:
–¿Pues sabes
que algo había notado yo?
O sea, que
nunca sabemos dónde está realmente la frontera entre lo que nos ocurre y lo que
se nos ocurre.
Ya de mayor,
viví durante algún tiempo en un apartamento minúsculo, situado precisamente en
el barrio de mi infancia, muy cerca de la ferretería que había servido de
tapadera al padre de mi amigo. Un día, estaba intentando escribir, o quizá
buscando alguna coartada para no hacerlo, cuando sonó el timbre de la puerta y
apareció una chica joven, muy menuda, con melena y una carpeta azul entre las
manos. Me dijo que estaba haciendo una encuesta sobre hábitos de consumo entre
los vecinos de la zona, para estudiar la viabilidad de un supermercado, y rogó
que me dejara. Me dejé y poco a poco fui dándome cuenta con espanto de que
todos los actos de mi vida, incluso los que yo consideraba menos sociales, como
comprar discos o libros, estaban catalogados en algún despacho de esta ciudad
como hábitos de consumo. De manera que cuando la chica te preguntaba si dormías
con la luz encendida, no tenía ningún interés en saber si eras miedoso, sino
cuántos vatios tenías el hábito de consumir al mes. Y cuando indagaba si
estabas casado, lo que quería saber en realidad era si tenías el hábito de
consumir esposa. Resultaba imposible consumir esposa en un apartamento tan
pequeño, pero ella de todos modos lo preguntaba y preguntaba si consumías hijos
y quizá si preferías adquirirlos en tiendas de barrio o grandes superficies.
No había
forma de escapar, en fin, a aquella radiografía implacable, pero cuando
llegamos a la zona de los hábitos de consumo de animales domésticos, reaccioné
a tiempo y mentí. Le dije que tenía un canario, ya que había adquirido en mi
infancia el hábito de consumir canarios, por decirlo en su lenguaje. Esa noche,
cuando me encontraba en la cama leyendo una novela, oí cantar al canario
inexistente en el salón. Qué curioso, me dije, este canario, sin necesidad de
existir, es ahora lo más real de mi vida justamente porque es lo único de ella
que ha logrado escapar a las leyes del consumo.
Decíamos
antes que vivimos en un mundo en el que todo aquello que no se pueda
cuantificar no existe. Pero sí existe. Los grandes dramas individuales o
colectivos en los que se ha visto envuelta la humanidad no han estado motivados
por cuestiones reales, sino por cuestiones irreales. Todavía hoy seguimos
matando y muriendo, cuando hay tantas necesidades reales que atender, por
entelequias como la patria o Dios. Por todo ello, para que no sean víctimas de
lo irreal ni de lo real, ni de sí mismos, yo termino mi charla en los
institutos o colegios asegurando a los alumnos que a esas alturas todavía me
siguen, que lean literatura porque la literatura constituye un modo de
conocimiento que nos acerca a zonas de la realidad a las que no se puede
acceder de otro modo. Permítanme el atrevimiento de terminar este texto del
mismo modo, solicitándoles a todos ustedes que lean también mucho, incluso
aunque no me lean a mí. Muchas gracias.
Mujer leyendo, de Fernando Botero
POESÍA NO
Artículo de Leila Guerriero, en ELPAÍS, 27/07/2016
Niño leyendo un libro en el parque
DA-KUK / GETTY
Me preguntan, a veces: “¿Es necesario que un periodista lea
poesía?”. Siempre digo que sí, expongo mis razones. Pero ahora me
arrepiento. No. Leer poesía no es necesario. Para nadie. De hecho, leer
poesía puede hacer que uno tenga una vida mucho peor de la que tendría
si no la leyera. Conocen el poema de Kavafis: “No hallarás otra tierra
ni otro mar. / La ciudad irá en ti siempre (...) Otra no busques —no la
hay (...) / La vida que aquí perdiste / la has destruido en toda la
tierra”. ¿Qué es eso sino daño intencional, deliberado? Mi padre me lo
leyó cuando ni él ni yo sabíamos quién era el tal Kavafis. Pero entendí
el concepto. Y desde entonces no he dejado de vivir bajo el horrible
influjo de esa lucidez espantosa: no hay escape, allí donde vayamos nos
persigue todo lo que somos. Una vez traté: me fui lejos para arrancarme
del cuerpo aquella cosa. Y no hubo alivio: no hubo otra ciudad más que
la maldita ciudad interior por la que me arrastraba babeando como un
feto sin cáscara. Leer poesía no es necesario. Si uno puede vivir sin
preguntarse “¿todo esto para qué?”, mejor seguir así, confortablemente
adormecido. El poeta chileno Matías Rivas acaba de publicar Tragediasoportunas.
Los poemas del libro hablan de sexo, de amor, de hastío, de la tele, de
los hijos. De sexo cansado, de amor cansado, del hastío de la tele y de
los hijos. Son el registro de un ojo insomne, lúcido, impiadoso: “La
orilla café de la taza no sale con agua caliente. / El borde tiene
grabados mis labios, lo que te molesta. / No sé si será posible sacar la
mancha con recriminaciones. / Lo cierto es que gotea bajo el colchón
toda la noche. / Las frazadas y el cansancio tienen olor a sospecha”.
Cuando me preguntan por qué leo poesía digo que sirve, por ejemplo, para
aprender economía de recursos. Si yo fuera menos mentirosa diría que
leo poesía para que me haga daño: para que me despierte.
Después de leer los artículos anteriores contesta a las siguientes preguntas:
1.- ¿Cuál es la lección que J.J.Millás pretende enseñarles a los alumnos en sus charlas sobre la literatura?
2.- ¿Hasta qué punto crees que la literatura puede cambiar el mundo o nuestra visión del mundo? Pon ejemplos
3.- En el artículo de Leila Guerriero cuál es la función de la poesía según ella.
4. Escribe el poema que más te ha marcado en tu vida y explica por qué.
5. Fíjate en estos ejemplos:
TEXTO 1
Muere
Huracán Carter, aquel boxeador que pasó 20 años en la cárcel por un
crimen que no había cometido. Era negro. Bob Dylan compuso una
extraordinaria canción para dnunciar el caso.
- Es muy importante conseguir superar las barreras que nos inmovilizan. ¿Lo sabías?Has aprendido a leer, a escribir. La escritura es… es magia.¿Nunca lo has sentido así? - Sí, creo que sí.
- Cuando empecé a escribir, descubrí que estaba haciendo algo más que contar una historia.La escritura es un arma, y es más poderosa de lo que jamás podrá ser un puño. Siempre
que me sentaba a escribir, me elevaba por encima de los muros de esta
cárcel, veía por encima de los muros todo el estado de Nueva Jersey, y
veía a Nelson Mandela en su celda escrbiendo su libro, y veía... y veía a
Dostoievski, y veía a Víctor Hugo, a Emile Zola... y me preguntaban ¿Eh, Rub, qué haces ahí dentro?.. y yo les decía Yo os conozco, chicos... Eso es magia...
- Seguro que en Canadá lo enseñan así. Dime qué libros puedo leer.
-
Sí, te lo diré, pero esa gente de Canadá no puede enseñártelo todo, el
resto depende de ti, es cosa tuya, tienes que buscar cuál es tu
verdad... qué es lo que piensas...
- No he conocido a nadie como tú.
Esta
es la canción que Bob Dylan compusó en apoyo a Rubin Carter después de
ser condenado a cadena perpetua... siendo inocente...
TEXTO 2 Duerme tranquilo, Romero que el alma no morirá. Duerme tranquilo, Romero, que Dios ya tiene en el cielo, una parcela cercá pa tó el que sea Rociero. (FANDANGO) TEXTO 3