domingo, 25 de septiembre de 2016

TEMA 1. EL ORIGEN DEL MAL. EL ROMANTICISMO

EL ROMANTICISMO INGLÉS
 (No despiertes a la serpiente si no sabe el camino a seguir)

 Caspar David Friedrich - Wanderer above the sea of fog.jpg
Viajero frente a un mar de nubes, de C.D. Friedrich (1818)


Vamos a ver Remando al viento, película de 1988 de Gonzalo Suárez, ganadora de 6 Goyas. Fue uno de los primeros papeles protagonistas de Hugh Grant.
Sus protagonistas son Lord Byron, Mary Shelley y Percy B. Shelley. Estos tres personajes, junto con Polidori, deciden escribir una historia de terror. Como resultado de esta apuesta, Mary Shelley escribió Frankenstein. Se basó en su propia vida y de ella sacó al mítico personaje. Es su mismo reflejo con sus mismas inquietudes. 

El Romanticismo  es la lucha del hombre  contra la sociedad opresora surgida de la Revolución Industrial, coincidiendo con el liberalismo naciente, fruto de  las ideas ilustradas que la invasión napoleónica  extendió por toda Europa.
 
Los Pensamientos nocturnos de E. Young (poeta cementérico como E. Carrere en España y Ugo Foscolo en Italia), las Canciones de la inocencia y de la experiencia de W. Blake y las Baladas de Coleridge, amasaron el prerromanticismo que produjo a los tres grandes poetas del Romanticismo inglés: Lord Byron, P.B. Shelley  y J. Keats.

 Aquí tenéis algunos poemas de estos autores:

La noche, de E. Young
Cuando llega la noche misteriosa,
Todo se calla, todo se adormece;
Ante la vista, todo
Se borra y desparece;
Toda voz se desmaya
En un rumor incierto;
Toda la creación es un desierto,
Y la naturaleza
Hace una pausa y a soñar empieza,
Cual si el mundo variase de camino,
¡Dando, mientras reposa,
Del instante supremo de su muerta
Una idea espantosa!
Entonces en su lúgubre morada
Dice el triste al Destino:

“Si todo duerme, deja
Que descansen las penas en mi pecho;
¡Deja que el sueño llegue
A cerrar las cortinas de mi lecho!
Si a quien sonríe alegre la Fortuna
Dulce te brindas y gozoso vienes,
¿Por qué no das tu paz a los que lloran
¡Oh sueño! sus desdenes
¡Tú suspendes la orgía y los amores
Del rico, que maldice de tu encanto!
¡Oh sueño, ven! ¡Derrama tus favores
En los ojos bañados por el llanto!...”



El niño negro, de W. Blake

Mi madre alumbróme en el yermo sur,
Y yo nací negro, mas oh, mi alma es blanca.
Blanco como un ángel es el niño inglés:
Pero yo soy negro, cual de luz privado.

Mi madre educóme debajo de un árbol,
Y sentados antes del calor del día,
Me puso en su falda, después me dio un beso,
E indicando al este, empezó a decir:

“Mira el sol naciente: allí Dios habita,
Y brinda su luz, su calor obsequia;
Y hombres, bestias, árboles y flores reciben
Solaz en el alba, ventura en la tarde.

Y nos da en la tierra un exiguo tiempo
para que aprendamos a sobrellevar del amor los rayos;
Y estos cuerpos negros, y este ardiente rostro,
Son sólo una nube, cual bosque sombrío.

Cuando nuestras almas el calor resistan,
La nube se irá, oiremos su voz:
“Salid de la fronda, mis hijos amados,
Y en torno a mi tienda gozad cual corderos”.

Así habló mi madre, después me besó,
Y así yo le digo al pequeño inglés:
Cuando ambos de negra y alba nube libres,
En torno a la tienda de Dios retocemos,

Del sol guardarelo hasta que al fin pueda
Feliz reclinarse sobre nuestro padre;
Después tocaré su pelo de plata,
Seré como él y ha de amarme entonces.
 
 
No volveremos a vagar, de J. Byron
 
No volveremos a vagar

Así es, no volveremos a vagar
Tan tarde en la noche,
Aunque el corazón siga amando
Y la luna conserve el mismo brillo.

Pues así como la espada gasta su vaina,
Y el alma consume el pecho,
Asimismo el corazón debe detenerse a respirar,
E incluso el amor debe descansar.

Aunque la noche fue hecha para amar,
Y los días vuelven demasiado pronto,
Aún así no volveremos a vagar
A la luz de la luna.

 
 Filosofía del amor, de P.B. Shelley

Las fuentes se unen con el río
y los ríos con el Océano.
Los vientos celestes se mezclan
por siempre con calma emoción.
Nada es singular en el mundo:
todo por una ley divina
se encuentra y funde en un espíritu.
¿Por qué no el mío con el tuyo?

Las montañas besan el Cielo,
las olas se engarzan una a otra.
¿Qué flor sería perdonada
si menospreciase a su hermano?
La luz del sol ciñe a la tierra
y la luna besa a los mares:
¿para qué esta dulce tarea
si luego tú ya no me besas?


La película está basada en el relato de Mary, siguiendo con bastante fidelidad la errática, extravagante y suicida existencia de sus protagonistas.

 La película:

ACTIVIDADES: (Entrega Jueves 29/09/16)
1.- Después de ver la película, elabora una presentación (en Power-point, Prezi o Drive) con los siguientes puntos:
1.a. Las principales semejanzas entre la vida  real de  Byron, Mary y P. Shelley, y la que se recrea  en la película.
1.b. Un pequeño comentario personal  sobre el significado de la novela Frankenstein o el moderno Prometeo.
1.c. Los diálogos de la película son muy buenos. Elige de entre cinco a diez frases que te parezcan dignas de comentario, indica quién las dice en cada caso  y expresa tu opinión sobre ellas.


APÉNDICE (De mujeres y escritores de Huelva)


La mejor cosa del mundo.
The Best Thing in the World, Elizabeth Barrett Browning (1806-1861)


¿Cuál es la mejor cosa del mundo?
Las rosas de junio perladas por el rocío de mayo;
El dulce viento del sur diciendo que no lloverá;
La Verdad, con los amigos despojada de crueldad;
La Belleza, no envanecida hasta agotar su orgullo;
El Amor, cuando somos amados de nuevo.
¿Cuál es la mejor cosa del mundo?
Algo fuera de él, pienso.

¿Cómo te amo?, déjame contar las formas,
Sonetos de la Portuguesa,  Elizabeth Barrett Browning (1806-1861)

¿Cómo te amo?, déjame contar las formas,
te amo hasta la profundidad y la extensión y altura
que puede alcanzar mi alma, cuando busca a ciegas
los límites del ser y de la gracia ideal.

Te amo hasta el nivel más habitual,
de silenciosa necesidad, a la luz del sol y el candelabro.
Te amo con la libertad con que se opone el hombre a la injusticia;
Te amo con la pureza de quien desdeña los elogios.

Te amo con pasión exacerbada por mis viejas penas,
y con la fe inocente de mi infancia.
Te amo con el amor que me pareció haber perdido

cuando deje de creer en los santos - ¡Te amo con el aliento,
sonrisas, lágrimas, de mi vida entera! - Y si Dios lo quisiera,
te amaré aún mejor después de la muerte.



POEMA IX 

 De Sol, Juan Cobo Wilkins (1957)


Con la voz animal del unicornio blanco
canta el mar mientras el río lo penetra.
El río desemboca. Todo el aire
es una selva nevada de vilanos.
Estaba el mar sereno como el pecho
yacente de un doncel, y el río
le iba entrando lentamente agua dulce
y el agua dulce entraba, se bebían
en el agua salobre.

No es a morir a lo que van los ríos a la mar.



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